Un turismo se topó con un muro inesperado en plena noche, cuando la calzada quedó ocupada por rocas recién desprendidas. El impacto provocó daños y dejó a una persona herida leve, mientras emergencias activaban su protocolo con rapidez. El aviso al 112 se registró a las 22.42 horas, según han confirmado los Bombers de la Generalitat. Una dotación del cuerpo trabajó en el lugar para asegurar la zona y atender al conductor afectado.
Una colisión provocada por un deslizamiento nocturno
La persona herida fue catalogada como leve y no constan más implicados, de acuerdo con la comunicación oficial. El choque se produjo cuando un desprendimiento ocupó el carril y sorprendió al turismo, que impactó contra el material rocoso. Bombers revisó el entorno inmediato y verificó que no hubiera riesgos añadidos antes de dar por finalizada la intervención. Durante la intervención, el tráfico quedó condicionado, con paso alternativo para permitir el trabajo de los equipos.
El incidente ocurrió en la carretera L-510, a su paso por Alins, en el Pallars Sobirà, provincia de Lleida, en Catalunya. El Servei Català de Trànsit mantiene la circulación con paso alternativo regulado por semáforos mientras se retiran las rocas desprendidas. Las fotografías difundidas permiten ver la calzada ocupada por un volumen importante de materiales y la malla metálica parcialmente deformada. Este corredor da acceso a los núcleos del valle, por lo que la regulación garantiza movilidad mínima para residentes y servicios esenciales.
Un agosto con varios episodios de desprendimientos en el Pallars
La medida se mantendrá mientras los técnicos trabajan en la limpieza y la estabilización del talud. El episodio se suma a una cadena de deslizamientos registrada esta semana en el Pallars, tras días de lluvias intensas en la zona. Medios comarcales detallan que en ocho días han contabilizado hasta cuatro incidencias relevantes, incluyendo alteraciones en Port Ainé y la vía de Escàs. En Caregue también se registraron daños en un mirador, y en Talarn cayeron árboles sobre la C-13, con afectaciones puntuales.
La reiteración de desprendimientos explica la vigilancia reforzada en taludes y la activación de regulaciones de paso en varios tramos. Las autoridades locales valoran actuaciones urgentes para reparar accesos dañados y minimizar riesgos mientras continúan las precipitaciones intermitentes. El Servei Català de Trànsit comunicó el paso alternativo con semáforos y mantiene la información en sus canales de actualización viaria. Además, medios de la demarcación también corroboraron ambos extremos con imágenes del punto afectado y precisaron la localización exacta en el término municipal.
La L-510 discurre encajada entre laderas abruptas y el cauce de montaña, con curvas cerradas y taludes protegidos por mallas. En episodios de lluvia, el agua filtra por las fisuras y arrastra bloques, favoreciendo pequeñas avalanchas de piedra hacia la calzada. Los técnicos monitorizan estos tramos y programan saneos periódicos, aunque los desprendimientos súbitos siguen siendo un riesgo inevitable. Por eso, cada intervención combina maquinaria, vigilancia del talud y cortes intermitentes, priorizando siempre la seguridad de usuarios y operarios.