Las chimeneas suelen ser un recurso indispensable en invierno, sobre todo en áreas de alta montaña con temperaturas muy bajas. Aun así, los expertos advierten de la necesidad de un mantenimiento correcto, porque cualquier obstrucción o exceso de hollín puede desembocar en llamas inesperadas. En Ribera de Cardós, una casa de planta baja más tres alturas vivió momentos de gran tensión por un fuego originado en su chimenea.
Una intervención rápida y coordinada
Los servicios de emergencias recibieron el aviso a las 18:43 horas, cuando un fuerte olor a quemado inquietó a los residentes. Algunos notaron también cómo el humo se expandía por las plantas superiores, dificultando la respiración y obstaculizando la visibilidad. Ante ese panorama, se movilizaron seis dotaciones de bomberos, que llegaron en pocos minutos para inspeccionar la estructura.

El incendio se concentró en el conducto de la chimenea, que había alcanzado temperaturas muy altas debido a la acumulación de hollín. Los bomberos aplicaron agua nebulizada para reducir el calor y, al mismo tiempo, emplearon cámaras térmicas para rastrear posibles focos ocultos. De esa manera, lograron evitar que el fuego se extendiera a elementos combustibles de la vivienda.
Riesgos del humo y el sobrecalentamiento
El mayor peligro no procedía solo de las llamas, sino también de la fuerte cantidad de humo retenido en las plantas. La inhalación de gases tóxicos puede provocar desmayos, mareos e incluso intoxicaciones graves, más aún en entornos cerrados con poca ventilación. Por ello, los bomberos ventilaron exhaustivamente cada estancia, garantizando que el aire quedara libre de contaminantes.
Mientras tanto, los residentes abandonaron la vivienda para mantener su integridad física. Los agentes de emergencias revisaron los forjados y paredes, ya que un calor excesivo puede dañar la estructura y generar fisuras. Según los primeros informes, no hubo heridos ni destrozos importantes, aunque se programó un examen más profundo para confirmar la estabilidad de la casa.
Consejos para una chimenea segura
Especialistas en prevención de incendios insisten en la importancia de limpiar periódicamente el conducto. El hollín se acumula en las paredes internas y aumenta el riesgo de deflagración. Además, conviene revisar la integridad de juntas y sellados, porque cualquier rendija puede permitir la salida de chispas al interior de la vivienda.

Los detectores de humo y monóxido de carbono son herramientas básicas para este tipo de instalaciones. Si se detectan anomalías o un olor inusual, lo recomendable es interrumpir el uso de la chimenea y llamar a un profesional. En casos extremos, cuando ya hay fuego visible o humo abundante, resulta fundamental contactar con los bomberos y salir del inmueble lo antes posible.
Un susto con final afortunado
La actuación de las seis dotaciones de bomberos finalizó sin daños personales y con la chimenea controlada. Tras horas de trabajo, se disiparon los temores de un incendio mayor, que podría haber afectado a viviendas colindantes. Para los habitantes de Ribera de Cardós, el suceso sirvió como recordatorio de los riesgos que entraña un mal mantenimiento.
La lección es clara: el fuego en casa requiere especial atención, sobre todo en regiones montañosas donde el frío empuja al uso intenso de chimeneas. Bastan revisiones periódicas, limpieza regular y prudencia en el manejo para evitar emergencias. Así, la vivienda puede mantenerse acogedora y segura al mismo tiempo, sin poner en peligro a sus ocupantes ni a la comunidad cercana.