La cuenta de Twitter @PuppiesIover ha vuelto a enamorar a las redes con un video que rebosa alegría perruna y espíritu libre. En apenas 15 segundos, un perro se convierte en el símbolo perfecto de cómo disfrutar las pequeñas cosas de la vida: la lluvia, un buen charco y la libertad de ser uno mismo. El video ya ha superado las 58 mil visualizaciones, y no es para menos.
Las imágenes muestran a un perro de tamaño mediano, color claro, corriendo por una calle completamente mojada por la lluvia. Lo que podría parecer un día gris y melancólico se convierte, gracias a él, en un espectáculo de felicidad desbordante. Desde el primer segundo se lanza al suelo con entusiasmo, deslizándose sobre el asfalto cubierto de agua como si fuera una pista improvisada. Chapotea, rueda, salta y vuelve a correr. Su expresión corporal lo dice todo: es pura diversión.

La actitud del perro es contagiosa. Con las orejas agitándose y la lengua fuera, el animal se lanza a los charcos sin ninguna inhibición, dejando tras de sí un pequeño remolino de agua. Se revuelca en el suelo, corre unos metros, gira y vuelve al punto inicial para repetir la jugada. Si existiera un medidor de felicidad canina, este momento estaría en el tope máximo.
El agua y los perros
El comportamiento que muestra el perro en este video es completamente natural en muchos animales, especialmente en aquellos que han sido socializados en libertad, con confianza en su entorno y sin traumas asociados al agua o la calle. Los perros, por naturaleza, son exploradores y disfrutan de las texturas, los olores y las sensaciones nuevas. El agua, en particular, suele atraer a muchos de ellos porque activa sus instintos de juego y exploración.
Es probable que este perro en concreto haya tenido buenas experiencias previas bajo la lluvia, lo que hace que no solo no la tema, sino que la asocie con momentos de gozo. Muchos perros desarrollan asociaciones positivas con ciertos entornos o estímulos: el sonido de una correa puede significar paseo, el olor de una galleta anticipa premio… y para algunos, la lluvia es la promesa de una fiesta acuática.
Otro aspecto destacable del video es la seguridad y la tranquilidad con la que se comporta el perro. No hay señales de ansiedad, miedo o estrés. Todo indica que se siente a salvo, que conoce el lugar y que cuenta con la confianza de quien lo acompaña. Es ese tipo de libertad la que permite que un perro exprese su personalidad en su máximo esplendor.
El entorno también ayuda: la calle parece tranquila, sin coches a la vista, y se ve parte de una zona peatonal con áreas verdes cercanas. Todo sugiere que se trata de un lugar habitual para el perro, lo que refuerza su seguridad para lanzarse al suelo sin pensárselo dos veces.
Más allá de lo adorable y divertido del video, hay algo que no puede pasarse por alto: la lección. En tiempos donde el estrés y la prisa dominan tantas rutinas humanas, este perro nos recuerda que la felicidad puede estar justo ahí, al otro lado del cristal, en forma de lluvia. Que no hace falta el sol para brillar, ni un juguete caro para disfrutar. A veces, basta con dejarse llevar por el instinto y chapotear sin miedo.