junio 21, 2026

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Sílvia Orriols ya tiene ‘caganer’

Se convierte en una de las protagonistas de esta bonita tradición catalana

La alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, ha compartido en X una publicación celebrando la llegada de su propio ‘caganer’ personalizado. Junto a la imagen, dejó un mensaje en catalán en el que bromea con el parecido de la figura y brinda por las costumbres de casa: “Aquest any, el caganer s’assembla sospitosament a mi… Que visquin les tradicions!”.

El post muestra la cara más distendida de la política, que aprovecha el humor característico de estas fechas para acercarse a una tradición profundamente arraigada.

Reacciones y contexto

La estampa ha corrido rápido entre seguidores y curiosos, con respuestas que mezclan sorpresa, complicidad y ese orgullo festivo tan propio del inicio de la campaña navideña. No es extraño: desde hace años proliferan los caganers personalizados de personajes públicos, deportistas, artistas y, como en este caso, representantes políticos.

La gracia está en el reconocimiento: rasgos, vestimenta y pequeños detalles que convierten la figura en una caricatura amable.

En el plano simbólico, el gesto conecta a Orriols con un costumbrismo popular que trasciende colores e ideologías. Cuando las primeras luces de Navidad empiezan a colgarse en calles y balcones, el pessebre vuelve a ganar protagonismo en hogares, escuelas y entidades culturales, y con él, el personaje más gamberro y querido del belén catalán.

La publicación de la alcaldesa se suma así a esa liturgia de fotos, bromas y coleccionismo que cada año se dispara con la campaña de los artesanos del caganer, responsables de verdaderas series temáticas que funcionan como termómetro de la actualidad.

¿Qué es el ‘caganer’?

El caganer es una figura tradicional del pessebre catalán que representa a una persona en cuclillas defecando, situada habitualmente en un rincón del belén, medio escondida entre árboles o detrás de una casita. Su origen se remonta, como mínimo, al siglo XVIII y su interpretación más extendida es la de fertilidad y buena suerte: al “abonar” la tierra, garantiza cosechas y prosperidad para el año que llega.

Con el tiempo se ha convertido también en un emblema de irreverencia festiva y humor popular, sin el cual a muchos el belén “no está completo”.

Aunque el personaje clásico viste barretina y faja, desde hace décadas existe una amplia producción de versiones personalizadas que caricaturizan a personas conocidas. Lejos de ser una burla, el caganer funciona como un homenaje divertido que actualiza el pesebre y lo conecta con la cultura contemporánea.

Por eso ver a celebridades, deportistas o políticos convertidos en caganer se ha vuelto parte del ritual: una forma de decir que, pese a los cambios, las tradiciones siguen vivas en Catalunya.

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