La salud del rey Carlos III vuelve a estar en el centro de la atención pública tras su reciente hospitalización el 27 de marzo de 2025. Aunque el Palacio de Buckingham ha minimizado la gravedad del incidente, surgen interrogantes sobre el verdadero estado del monarca y las decisiones que ha tomado respecto a su tratamiento.
El rey Carlos III, de 76 años, fue ingresado brevemente en The London Clinic debido a "efectos secundarios temporales" derivados de su tratamiento contra el cáncer. Según el comunicado oficial del Palacio de Buckingham, el monarca experimentó estos efectos tras una sesión programada de tratamiento, lo que requirió una corta observación hospitalaria. Posteriormente, regresó a Clarence House para continuar su recuperación y se vio obligado a posponer algunos compromisos oficiales, incluyendo una visita a Birmingham programada para el 28 de marzo.

Este episodio ha reavivado las especulaciones sobre la salud del rey, especialmente considerando que en febrero de 2024 se anunció su diagnóstico de cáncer, descubierto tras una intervención de próstata en enero del mismo año. Desde entonces, ha estado sometido a diversos tratamientos, enfrentando altibajos en su estado de salud.
Declaraciones oficiales y reacciones
El Palacio de Buckingham ha mantenido una postura tranquilizadora, enfatizando que la hospitalización fue una medida precautoria y que el rey sigue desempeñando sus funciones constitucionales. Sin embargo, no se han proporcionado detalles específicos sobre la naturaleza exacta de los efectos secundarios ni sobre el tipo de cáncer que padece el monarca.
La reina Camila, por su parte, ha continuado con sus compromisos oficiales. El 1 de abril, participó en una búsqueda de huevos de Pascua cerca del Palacio de Buckingham, en su primera aparición pública desde la hospitalización del rey. Este evento formó parte del proyecto artístico Big Egg Hunt, apoyando a la organización benéfica Elephant Family, fundada por su difunto hermano, Mark Shand.

Además, se ha informado que el príncipe Harry no fue notificado de la hospitalización de su padre hasta después de que la noticia se hiciera pública. Según fuentes cercanas al Palacio, se tomó esta decisión para evitar "causar alarma innecesaria".
La reciente hospitalización del rey Carlos III pone de manifiesto la delicada situación que enfrenta la monarquía británica. Mientras el Palacio de Buckingham intenta proyectar una imagen de estabilidad y control, las decisiones del monarca respecto a su tratamiento generan inquietud tanto en círculos médicos como en la opinión pública. ¿Cómo afectarán estas elecciones al futuro de la corona y a la percepción de la familia real? Solo el tiempo lo dirá.