El trabajo del actor no es nada sencillo. Es un oficio, desde luego, muy vocacional en el que o te adaptas o mueres. Los profesionales de este gremio deben acomodarse constantemente a los personajes que encarnan en las producciones en las que participan. Y esto a veces es una tarea sencilla, pero en otras ocasiones no lo es tanto.
Se han producido varios casos a lo largo de los años en los que algunos actores se han visto totalmente identificados con los personajes que representaban. Y hacer la tarea así, para ellos, es mucho más sencillo, pues no deben adaptarse a nuevas personalidades, sino simplemente mostrarse naturales. Y aunque a veces sea cuestión del azar, en muchas ocasiones se han producido coincidencias entre los actores y el personaje que representan.
Por ejemplo, es evidente que a Pablo Chiapella le sienta como anillo al dedo hacer de Amador Rivas en la exitosa serie de La que se avecina. Pasadas ya casi 15 temporadas, se nos hace complejo imaginarnos a otro actor emulando al divertido y carismático Cuqui. Y es que 'Chape' como se apoda al actor, tiene ya de por sí la comedia integrada en sus venas.

Pero, más allá de eso, ambos, actor y personaje, comparten también otro elemento que forma parte de su personalidad. Ambos son procedentes de Albacete. Allí, en la capital de la provincia, nació Pablo Chiapella hace 48 años. Y en la misma zona nació el ficticio Amador Rivas, aunque en este caso no fue en la capital, sino más bien en un pueblo llamado Villazarcillo.
La realidad sobre Villazarcillo
En el universo de La que se avecina, Villazarcillo se ha convertido en un lugar emblemático al que muchos espectadores quisieran viajar para conocer de cerca el pueblo natal de Amador y Teodoro. Sin embargo, la realidad es que este municipio de Albacete no existe, siendo otra de las invenciones de los hermanos Caballero, creadores de la serie. Al igual que el icónico nombre de Contubernio 49, Villazarcillo es un producto de su imaginación.
Las escenas que recrean este entorno rural en la novena temporada de la serie fueron grabadas en Carranque, un municipio real situado en la provincia de Toledo, a tan solo 45 minutos de Madrid. Esta localidad, con poco más de 5.000 habitantes, destaca por su encanto típico de la España rural de la Meseta. Sus casas tradicionales y descampados han sido el escenario perfecto para las tramas que involucran a los vecinos de Mirador de Montepinar, como cuando tuvieron que dormir al aire libre en uno de los capítulos de la serie.
Carranque, más allá de su reciente fama televisiva, guarda un importante tesoro histórico: un parque arqueológico que alberga los restos de una villa romana. Este atractivo lo convierte en un destino interesante para quienes busquen combinar la curiosidad por la serie con un viaje cultural.