La foto que usa Sílvia Orriols para rematar a Tània Verge tras su anuncio de que deja la política
La imagen compartida por Sílvia Orriols muestra a Tània Verge junto a Mohamed Said Badaoui, líder islamista posteriormente expulsado de España por la Audiencia Nacional. La fotografía, tomada después de que las acusaciones de la Policía Nacional fueran públicas, plantea interrogantes sobre la coherencia ideológica de sectores del independentismo catalán.
Mohamed Said Badaoui fue expulsado de España hace tiempo tras ser identificado por la Comisaría General de Información como "uno de los principales referentes del salafismo más ortodoxo" en el país. Según el informe policial, Said se dedicó durante años al "adoctrinamiento" de menores vulnerables, especialmente menores no acompañados de origen marroquí, en postulados del islam más radical.
La Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional rechazó suspender su expulsión, confirmando la evaluación de Interior sobre el peligro que representaba para la seguridad nacional. El auto judicial menciona específicamente su responsabilidad en "el aumento del radicalismo en la región de Tarragona" y sus "vinculaciones con individuos radicales relacionados con el terrorismo".
La defensa política del salafismo
Aquí emerge la primera contradicción notable. ERC, CUP, Junts y Unidas Podemos-En Comú Podem denunciaron la detención de Said como "represión política mediante la Ley de Extranjería". Estos partidos, que se presentan como defensores de valores progresistas, feministas y de derechos humanos, respaldaron públicamente a un líder acusado de propagar una corriente religiosa profundamente patriarcal y antidemocrática.
El salafismo que la Policía atribuye a Said defiende precisamente lo contrario de todo lo que estos partidos dicen representar: control sobre las mujeres, rechazo a la igualdad de género, y hostilidad hacia valores occidentales como la separación entre religión y Estado.
La reunión de Verge con Said Badaoui
Tània Verge, profesora universitaria especializada en género y política, y hasta ahora diputada de ERC en el Parlament, no solo defendió públicamente a Said sino que se reunió con él después de que las acusaciones policiales fueran conocidas. Esta decisión resulta especialmente llamativa viniendo de alguien cuya trayectoria académica y política se ha centrado en feminismo y derechos de las mujeres.
Plega de la política la cínica que em va multar amb 10.001 euros per haver afirmat que l'islam és incompatible amb Occident.
La hipòcrita que fingia ser feminista mentre defensava islamistes…
Adéu-siau, fins mai més.#SalvemCatalunya pic.twitter.com/uxHvFX4JhZ
— Sílvia Orriols (@orriolsderipoll) January 16, 2026
¿Cómo se concilia la defensa del feminismo con el apoyo a un líder religioso acusado de promover una ideología que relega a las mujeres a roles subordinados? ¿Cómo se explica que una experta en género considere "represión política" la expulsión de alguien acusado de adoctrinar menores en corrientes ultraconservadoras?
El dilema ideológico del procesismo
Este caso ilustra una tensión más amplia dentro del procesimo. En su intento por construir una coalición electoral amplia, partidos como ERC o Junts han desarrollado una narrativa que equipara cualquier crítica al islamismo político con "islamofobia" o "represión".
Esta postura les lleva a paradojas insostenibles: defender simultáneamente el feminismo y a líderes acusados de propagar ideologías patriarcales; reivindicar laicismo mientras protegen el proselitismo religioso radical; proclamar valores democráticos mientras dan cobertura política a corrientes que rechazan esos mismos valores.
La reacción de Orriols
La líder de Aliança Catalana ha utilizado esta fotografía precisamente para señalar estas contradicciones. Su argumento es claro: no se puede ser feminista y defender al mismo tiempo a quienes propagan ideologías que niegan derechos fundamentales a las mujeres.
Verge deja la política, pero las preguntas que plantea su caso permanecen vigentes para quienes comparten su posición sobre este asunto.