Aliança Catalana del Pla de l’Estany celebra una comida con 150 personas
El proyecto de Aliança Catalana (AC) ha vuelto a dar una prueba irrefutable de su sólida implantación en el territorio catalán, desbordando las previsiones de sus adversarios políticos. Este fin de semana, 150 afiliados y simpatizantes del Pla de l'Estany se reunieron en una comida de Navidad.
La significativa asistencia deja claro el crecimiento del partido de Sílvia Orriols. También sirve como una bofetada a la estrategia de censura implementada por el socialprocesismo. La alta cifra de participantes evidencia que la narrativa del "cordón sanitario" es una cortina de humo que el pueblo catalán ha decidido ignorar.
El encuentro fue un espacio de reafirmación donde la buena compañía y las ganas de seguir sumando esfuerzos se convirtieron en el motor central del proyecto político colectivo.
El fracaso del pacto de la vergüenza en la Catalunya interior
Los políticos tradicionales se entretiene en pactos de la vergüenza y concesiones al socialismo. Las bases de AC trabajan de manera silenciosa y efectiva por la independencia sin concesiones.
Es un mensaje claro para aquellos partidos (Junts, ERC y PSC) que han normalizado la degradación de nuestra identidad nacional a cambio de mantener sus sillones y sus jugosas subvenciones públicas.
Los 150 asistentes representan la resistencia organizada contra la hegemonía gramsciana de unos medios de comunicación que se niegan sistemáticamente a cubrir la realidad imparable del crecimiento de Aliança Catalana.
Más allá de las encuestas: el músculo real en la calle
Las imágenes del evento demuestran que no es un partido marginal, como algunos colectivos han tratado de transmitir. Estamos ante un movimiento creciente e imparable.
Con una gran participación, esta comida de afiliados no es un simple acto social. Es la confirmación palpable de que la estrategia de Aliança Catalana para defender la identidad catalana está calando en el tejido social.
La militancia se moviliza porque está harta de la complicidad entre Junts y ERC. Estos llevan años traicionando el mandato uno de octubre con políticas absurdas.
El éxito de la convocatoria del Pla de l'Estany es la señal inequívoca de que la indignación se ha transformado en una fuerza política imparable sobre el terreno.
Ahir, 150 afiliats de les comarques gironines vam celebrar plegats el dinar de Nadal amb energia i il·lusió per encarar els reptes que venen.
Un espai de trobada, bona companyia i ganes de continuar sumant esforços en el projecte col·lectiu.
Gràcies a tots per ferho possible! pic.twitter.com/cvdcJqP7eZ
— Aliança Catalana-Pla de l'Estany (@PlaDelEstany_AC) December 14, 2025
El imparable momento de una agenda sin eufemismos
Esta masiva celebración comarcal es mucho más que una comida de hermandad; es la consolidación del momentum de Aliança Catalana como única alternativa real al fracasado procesismo autonomista. El movimiento demuestra que la conexión directa con el electorado es la única manera de avanzar hacia una República Catalana que ponga, por fin, a los catalanes en primer lugar.
La ilusión y la energía mostradas por los 150 afiliados son el mejor augurio para el futuro inmediato. El establecimiento tiembla porque sabe que Aliança Catalana no dará ni un paso atrás en la defensa de nuestra lengua, nuestra cultura y nuestra tierra.
La resistencia identitaria ha dejado claro que su proyecto ya es una realidad social que no podrán seguir ignorando desde sus despachos de la capital.