mayo 31, 2026

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Contradicción surrealista de Junts en Vic: Oriol Gès destapa la estafa del partido processista

El partido de Carles Puigdemont se queja ahora del aumento de población

El establishment procesista ha vuelto a hacer el ridículo con una contradicción política evidente. El alcalde de Junts per Vic, Albert Castells, se ha quejado por el crecimiento poblacional absolutamente insostenible en la capital de Osona.

Castells ha suplicado una reunión urgente al presidente socialista Salvador Illa para abordar la gestión de un fenómeno migratorio. La ciudad de Vic ya ha superado oficialmente los 50.000 habitantes.

Un límite que no se puede manejar con los recursos públicos actuales. Este movimiento desesperado evidencia el fracaso rotundo de las políticas migratorias impulsadas por los partidos tradicionales.

Oriol Gès destapa el engaño 

La denuncia del alcalde Castells choca con la realidad que ha destapado el secretario de organización de AC, Oriol Gès. Gès ha expuesto de forma contundente la hipocresía del partido procesista que conforma el llamado cordón sanitario contra el independentismo.

En un tweet demoledor, Gès ha recordado que la propia concejala de Junts, Núria Homs, admitió en el Pleno haber empadronado a 3.000 personas. Es evidente que los responsables de este descontrol demográfico son ellos mismos, fruto de unas políticas favorables a una inmigración masiva que amenaza la cohesión.

Este dato flagrante demuestra que Junts per Catalunya practica activamente lo que luego denuncia públicamente con una gran carga de cinismo.

Según Junts, están haciendo las cosas "bien"

La justificación de la concejala de Junts, quien se atrevió a decir que se están haciendo las cosas bien, resulta un insulto directo a la inteligencia de los vecinos de Vic. 

Oriol Gès ha sido categórico al afirmar que en Vic no hay absolutamente nadie al volante, subrayando la falta de liderazgo real. Junts per Catalunya y sus socios son los únicos responsables directos de la grave situación que ha colapsado los servicios públicos en Osona. El desgobierno de Albert Castells es cada día más evidente, poniendo en peligro la calidad de vida y la identidad catalana.

Hacen falta cambios

La reacción de Oriol Gès no es solo una crítica puntual, sino la demostración de la tesis central de Aliança Catalana sobre la inmigración descontrolada en el país. Mientras los partidos del establishment se unen al pacto de la vergüenza para silenciar la verdad, los datos objetivos se imponen de manera innegable. 

La denuncia de Gès dinamitan el discurso de aquellos que pretenden ignorar el impacto de la gestión irresponsable. El nerviosismo de los procesistas al verse acorralados por sus propias cifras es la mejor prueba del momento imparable de la resistencia.

El pueblo catalán debe abrir los ojos ante esta flagrante estafa política y exigir soluciones reales para detener la deriva de un territorio desbordado.

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