abril 19, 2026

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Más pruebas que desmontan la vergonzosa acusación de Oriol Junqueras sobre la pertenencia de Sílvia Orriols al CNI

El exdirigente de ERC manifestó que la diputada de AC estaba al servicio de este organismo

En los últimos días, el presidente de ERC ha insinuado que Aliança Catalana sería un invento del Estado español y de sus servicios secretos, el CNI, diseñado para debilitar el independentismo. En intervenciones públicas y entrevistas, Junqueras ha llegado a afirmar que, si los servicios secretos tuviesen que crear una herramienta para desestabilizar el movimiento, “se parecería mucho a Aliança Catalana”.

El mensaje es claro: poner bajo sospecha a Sílvia Orriols y presentar a su partido como una operación de las cloacas del Estado. No se trata de una crítica política normal, sino de una deslegitimación total, que pretende pintar a Aliança Catalana como una marioneta del CNI.

Sílvia Orriols al lado de Carles Riera el 1-O

Frente a estas insinuaciones, han empezado a aparecer pruebas que desmontan el relato de Junqueras. Una de las más significativas es la foto difundida por la propia Sílvia Orriols, tomada durante el 1 de octubre de 2017.

En la imagen se la ve en primera fila, en plena concentración independentista, y justo detrás aparece Carles Riera. Entonces era uno de los rostros más visibles de la CUP.

Orriols explica que, pocos minutos después de tomarse la foto, comenzaron las cargas policiales. Ella decidió mantenerse en el lugar, mientras Riera “va desaparèixer com per art de màgia”, según recuerda con ironía en su mensaje.

Ese detalle no solo muestra su implicación personal en la defensa de las urnas, sino que coloca a la hoy líder de Aliança Catalana al lado del independentismo más combativo.

Quién es Carles Riera y qué simboliza esta imagen

Carles Riera no es un activista cualquiera. Sociòleg, veterano militante de l’esquerra independentista, fue diputado en el Parlament. Representaba la línea más crítica con el autonomismo y defendía la desobediencia al Estado para hacer efectiva la República.

Que Sílvia Orriols compartiera espacio, pancarta y riesgo con él durante el 1-O demuestra hasta qué punto formaba parte del mismo tejido militante que hoy algunos intentan expulsar del imaginario independentista. 

Cuando el independentismo estaba unido: de la CUP a las JERC

La foto también sirve para recordar algo que muchos prefieren olvidar. En los meses previos al referéndum, el independentismo estaba mucho más unido.

En las calles se mezclaban banderas, siglas y sensibilidades. Convergentes, republicanos, cupaires y gente sin partido compartían objetivos, consignas y miedos.

En aquellas manifestaciones no importaba si uno venía de la izquierda o de la derecha, sino si estaba dispuesto a llegar hasta el final. Al final, todo fue un engaño.

Sílvia Orriols formaba parte de ese mundo desde muy joven. No es ningún secreto que militó en las JERC, las juventudes de Esquerra Republicana. De hecho, hace pocos días ella misma hizo pública la foto de su antiguo carnet de las JERC como respuesta directa a las sospechas de Junqueras.

El carnet de las JERC y una trayectoria coherente

Ese carnet no es una anécdota, sino la prueba de una trayectoria coherente. Décadas de militancia independentista, primero en entornos de izquierda y ahora al frente de un proyecto que cuestiona el giro autonomista de ERC y Junts.

Del activismo juvenil en las JERC a la alcaldía de Ripoll y al Parlament con Aliança Catalana. El común denominador siempre es el mimso: independencia de Catalunya y ruptura con el Estado.

¿Qué queda de la acusación contra Sílvia Orriols?

Cuando se ponen sobre la mesa la fotografía con Carles Riera durante el 1-O y el carnet histórico de las JERC, la acusación de Oriol Junqueras se desinfla.

Se percibe el miedo de los viejos partidos a perder hegemonía ante el crecimiento de Aliança Catalana. Una fuerza que interpela a antiguos votantes de ERC, de Junts e incluso de formaciones no independentistas.

En lugar de debatir propuestas y modelos de país, se recurre a teorías conspirativas sobre el CNI. Pero las imágenes, los documentos y la memoria de miles de catalanes que vivieron aquel referéndum hablan por sí solos. Sílvia Orriols no es ninguna operación de Estado.

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