Gabi en la cuerda floja, el Zaragoza se lo piensa: La reacción del entrenador
La Romareda vive días espesos, de miradas largas y certezas escasas. El equipo no carbura, la tabla aprieta y los próximos noventa minutos pesan como una losa. En este ruido, el discurso del técnico intenta sostener un vestuario golpeado.
El Real Zaragoza es penúltimo tras ocho jornadas con un balance muy corto. Apenas suma una victoria, con derrotas ante rivales recién ascendidos como Ceuta, Real Sociedad B y Andorra. En la última jornada, el Córdoba asaltó Zaragoza y ahondó la herida competitiva del equipo. El dato más duro está en el área rival: solo cuatro goles, con Dani Gómez como máximo anotador con dos. Con tan poca pólvora, cada error atrás se vuelve irrecuperable y la ansiedad se instala.
Gabi, entre la autocrítica y la resistencia
El técnico no esquiva el momento y verbaliza su mal estar por el arranque. “Los resultados no llegan y estoy jodido por mi cariño al club”, admitió sin rodeos. También quiso apagar la mecha alrededor de su futuro inmediato con un mensaje firme. “No, no temo por mi puesto; toda mi energía está en ganar al Almería”, subrayó. “Los resultados marcarán mi destino y el del Zaragoza”, añadió, asumiendo el peso del escudo.
La grada aprieta pero no rompe, respetuosa con una leyenda que conoce la casa. Aun así, los hechos empujan: dos empates y dos derrotas en casa dejan cero victorias locales. El equipo se ha mostrado frágil tras pérdida y poco dañino atacando bloques bajos sostenidos. Cuando el rival se ordena, faltan paciencia y calidad de último pase para abrir defensas. La sensación es que cada oportunidad desperdiciada alimenta la desconfianza colectiva del grupo.
Gabi afronta el siguiente compromiso sancionado con dos partidos y dirigirá desde la grada. El plan pasa por mejorar alturas defensivas, juntar líneas y ganar duelos en campo propio. Con balón, pide más ritmo exterior y centros con presencia de segunda línea atacando rechace. La transición defensiva será clave, porque cualquier pérdida abierta está penalizando al equipo. Un gol temprano reduciría ansiedad y permitiría manejar el partido desde la estructura, no desde la urgencia.
El verano trajo doce incorporaciones que, por ahora, no se traducen en salto de calidad. Falta química entre líneas y automatismos que aceleren las ventajas cuando aparece espacio. El Zaragoza necesita jerarquías claras en salida y perfiles que empujen el área con determinación. Si el gol no llega, la temporada se hará muy larga pese al respeto actual de la grada. El club sopesa escenarios, pero la primera oportunidad es revertirlo en el césped de inmediato.
Lo cierto es que el proyecto actual del Real Zaragoza está hecho con vistas a lograr de una vez por todas el tan ansiado retorno a Primera División. Pero, ahora mismo, eso parece algo lejano. Desde luego, el equipo tiene mucho margen de mejora y aún mucho tiempo por delante para revertir la situación y aspirar.