La televisión española que quiso fichar a Tomàs Molina
El rostro de Tomàs Molina es uno de los más reconocibles de TV3. Durante décadas, el meteorólogo ha sido un referente indiscutible para los telespectadores catalanes. Sus explicaciones claras y su estilo cercano lo convirtieron en un símbolo de los informativos de la cadena pública.
Sin embargo, su figura ha desaparecido de los TN tras la renovación de formatos y presentadores. Hoy Molina solo aparece en Tot es mou, mientras Gemma Puig ocupa su antiguo lugar en el TN vespre.
En paralelo, Francesc Mauri se ha consolidado como la nueva cara de la meteorología en los informativos. El relevo es evidente, y llega en un momento en que el meteorólogo de Badalona ya prepara su adiós definitivo de la televisión.
Una carrera que llega a su fin
Con 62 años, Molina tiene un horizonte profesional claro: abandonar TV3 en 2026 para convertirse en eurodiputado de ERC. Será el final de una etapa larga e histórica en la televisión catalana. Un desenlace que muchos ven con nostalgia, recordando cómo revolucionó la forma de comunicar el tiempo.
En una reciente entrevista con un pódcast de Olot, Molina compartió confidencias sobre su trayectoria y experiencias. Allí relató anécdotas sorprendentes, como su incómodo cameo en Plats bruts o su opinión sobre los móviles que, según él, dan temperaturas inventadas. Pero el relato más llamativo fue el que reveló sobre un intento de fichaje que casi lo lleva a Madrid.
La oferta madrileña que rechazó
A principios de los años noventa, cuando nacían las televisiones privadas, Molina recibió una oferta muy seria. Una gran cadena quería convertirlo en su hombre del tiempo y lo tentó con un proyecto ambicioso. El meteorólogo lo recuerda como un momento clave en su carrera.
El canal en cuestión fue Canal Plus, propiedad de PRISA, que entonces emitía informativos en abierto. La propuesta era jugosa, pero no suficiente para convencerlo. Molina fue claro: si debía tener “tres vidas” —una en Madrid, otra en Badalona y otra viajando entre ambas—, necesitaba que le triplicaran el sueldo. Al no cumplirse esa condición, optó por seguir en TV3.
Razones personales y profesionales
Más allá del dinero, Molina tenía claro que no quería renunciar a su vida en Catalunya. Su arraigo a Badalona y su compromiso con TV3 pesaron más que cualquier oferta externa. En su propia confesión, lo que le ofrecían era superior a lo que hacía en la televisión catalana, pero no lo suficiente como para romper su equilibrio personal.
Ese rechazo, visto en perspectiva, marcó un antes y un después. Mientras otros profesionales de TV3 probaron suerte en cadenas estatales, Molina permaneció fiel a su espacio en la televisión catalana. La consecuencia es que hoy se le reconoce como una figura icónica que nunca dio el salto a Madrid.
Ja ha tornat en @TomasMolinaB. #TV3 és com un funcionariat, però sense oposicions. És el dia de la marmota. #Tv3 és un "cortijo" d'uns quants. pic.twitter.com/2O1Df4PzfX
— M★//// (@serratsabi) September 29, 2025
El caso de Molina es también un ejemplo de cómo las ofertas externas no siempre cambian destinos. Prefirió quedarse en TV3 antes que aceptar la llamada de Canal Plus, aunque eso supusiera renunciar a proyección estatal.
Ahora, el meteorólogo inicia la recta final de su carrera pública, con un legado televisivo inigualable y un futuro político ya trazado.