julio 1, 2026

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Última hora embalses catalanes: Todos al alza excepto uno

Los embalses siguen llenándose gracias a las lluvias de estos últimos días

La sequía ha marcado la agenda de Catalunya durante los últimos años. Sin embargo, septiembre de 2025 trae un panorama mucho más esperanzador. Los embalses de las cuencas internas catalanas muestran un incremento generalizado. 

Según los últimos datos de la Agència Catalana de l’Aigua, el nivel medio actual es del 74,89%. Esto representa más del doble que hace un año, cuando apenas alcanzaban el 29,31%. El cambio refleja la mejoría tras las lluvias recientes y la gestión de los recursos.

Una recuperación notable en casi todos los embalses

Los principales embalses presentan cifras claramente superiores a las registradas en 2024. Sau, por ejemplo, pasa del 18,65% al 62,53% en solo doce meses. La Baells roza el 90%, un dato que hace meses parecía imposible. Incluso Sant Ponç y Foix superan el 85%, confirmando la tendencia positiva.

El caso de la Llosa del Cavall es también significativo. En 2024 apenas retenía un 27,60% de su capacidad. Ahora alcanza el 90,01%, convirtiéndose en uno de los embalses más llenos de Catalunya. Estos incrementos alivian a los municipios, que habían afrontado restricciones severas de agua potable.

El único embalse que no mejora

Dentro de este panorama positivo hay una excepción llamativa. El embalse de Susqueda, en la cuenca del río Ter, rompe la tendencia. Lejos de crecer, ha perdido volumen en comparación con hace un año. Actualmente se sitúa en un 80,01%, mientras que en 2024 alcanzaba el 81,81%.

Aunque la diferencia es pequeña, resulta simbólica. Susqueda es uno de los embalses más importantes de Catalunya, con una capacidad máxima de 223,58 hm³. Su descenso se explica por la mayor demanda de agua en el área metropolitana de Barcelona, que depende directamente de este pantano.

Un dato que obliga a mantener la prudencia

El hecho de que Susqueda no suba contrasta con el resto de embalses. Los expertos advierten que esto debe leerse como un aviso. La dependencia de un único embalse para garantizar el suministro puede generar vulnerabilidad. Especialmente si las lluvias no mantienen la regularidad en los próximos meses.

Las autoridades insisten en que, pese a la recuperación general, no conviene caer en la autocomplacencia. La sequía ha demostrado su capacidad para volver con fuerza. Por ello, la gestión del agua y el ahorro siguen siendo claves para la estabilidad hídrica de Catalunya.

Contexto general en las cuencas catalanas

El volumen total de los embalses internos alcanza los 507,99 hm³. Hace un año apenas retenían 198,79 hm³, lo que refleja una mejoría espectacular. También supera la media de los últimos diez años, situada en 393,29 hm³. Estas cifras permiten relajar las restricciones en algunos municipios.

Los embalses gestionados por la Confederación Hidrográfica del Ebro también presentan datos positivos. Riba-roja d’Ebre roza el 93% de capacidad, mientras Terradets llega al 96,58%. Canelles, uno de los más grandes, pasa del 35% al 67%. La tendencia al alza es generalizada, aunque no definitiva.

Un futuro aún incierto

Aunque las lluvias han devuelto el optimismo, los expertos recuerdan la fragilidad del sistema. Las sequías prolongadas pueden volver en cualquier momento, y el cambio climático añade incertidumbre. Mantener las infraestructuras en buen estado y reforzar las interconexiones entre embalses es esencial.

El caso de Susqueda demuestra que no se debe bajar la guardia. Catalunya ha recuperado agua, pero la estabilidad requiere prudencia y planificación. El mensaje de las autoridades es claro: aprovechar esta mejoría para preparar el futuro. Porque la gestión del agua será, cada vez más, un reto estratégico.

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