mayo 2, 2026

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Rafa Nadal (39 años): ‘Estos son los dos alimentos que evité comer durante años’

Se revela la dieta del extenista, un aspecto clave en su carrera, que incluyó importantes restricciones alimenticias

Rafa Nadal, de 39 años, sigue siendo ejemplo de disciplina y sacrificio incluso tras su retirada del tenis profesional el año pasado. El balear ha confesado en diversas ocasiones que su rendimiento nunca dependió únicamente del entrenamiento, sino también de una rutina diaria muy cuidada. "Estos son los dos alimentos que evité comer durante años", reveló el extenista.

El dato alimenticio ha despertado de nuevo el interés esta semana, cuando su nombre volvió a estar presente en debates sobre nutrición deportiva. Lo que muchos se preguntan es cómo logró sostener semejante nivel competitivo durante casi dos décadas, prescindiendo de ciertos alimentos que forman parte de la dieta habitual de millones de personas.

Los alimentos que Rafa Nadal evitó comer durante su carrera como tenista

Rafa Nadal cerró su carrera en 2024 con 92 títulos en su palmarés, entre ellos 22 Grand Slam y una medalla de oro olímpica en los Juegos de Pekín 2008. También conquistó el oro en dobles en Río 2016 y cinco Copas Davis, logros que lo sitúan entre los deportistas más grandes de la historia. Detrás de esos éxitos siempre hubo un esfuerzo físico extraordinario, acompañado de rutinas de alimentación que, aunque discretas, marcaron la diferencia.

El mallorquín nunca se mostró obsesionado con las dietas. Sin embargo, de la mano de su nutricionista Nuria Granados, optó por reducir ciertos alimentos para mejorar su recuperación y prolongar su carrera. No se trataba de una moda pasajera, sino de un plan diseñado cuidadosamente para su rendimiento.

Ahora, al mirar hacia atrás, sus elecciones alimenticias se entienden como parte de un plan integral que combinaba entrenamientos duros, descanso y prevención de lesiones. La gran incógnita que surge es: ¿qué alimentos decidió eliminar de su vida durante tantos años?

Rafa Nadal eliminó de su dieta dos alimentos que suelen estar muy presentes en la cocina mediterránea: la carne y el queso. Se trata de una decisión que puede parecer sorprendente, pero que respondía a una estrategia clara. El extenista, aunque nunca vivió pendiente de calorías o restricciones estrictas, aceptó las recomendaciones de su equipo médico y nutricional.

La carne, en sus distintas variantes, fue uno de los grandes ausentes en su alimentación. Según la nutricionista Belén Rodríguez, "la carne no aporta ningún beneficio extra que no aporte otros alimentos". Para Nadal, esa afirmación se tradujo en sustituirla por pescado, huevos, legumbres o lácteos.

El queso fue otro de los sacrificios que sorprendieron a muchos. En un país como España, donde este alimento forma parte de numerosas recetas, renunciar a él implica un esfuerzo cultural, además de nutricional.

La nutricionista Nuria Granados fue clara al justificar esta estrategia. "Eliminamos de su dieta alimentos ultraprocesados y aquellos que contienen grasas trans o exceso de azúcares, ya que son perjudiciales para su salud y para su rendimiento", explicó.

Además, al eliminar embutidos, Nadal redujo riesgos asociados a enfermedades cardiovasculares y sobrepeso. Expertos de la Universidad Oberta de Cataluña recordaban que la OMS ya advirtió en 2015 sobre la relación entre consumo de carne procesada y el aumento del riesgo de cáncer. Para un deportista que buscaba prolongar su carrera, evitar estos alimentos era una inversión en salud a largo plazo.

La importancia de la proteína en el rendimiento de Rafa Nadal

El caso del balear ha reabierto un debate sobre si son necesarias las proteínas animales para mantener un alto nivel deportivo. Pablo Ojeda, nutricionista, explicaba que "las proteínas de origen animal se digieren mejor que las vegetales, pero suelen contener más grasas saturadas y colesterol". Frente a ello, las proteínas vegetales ofrecen fibra y menos riesgo cardiovascular, aunque con menor digestibilidad.

En el deporte de élite, las proteínas cumplen un papel esencial en la reparación y crecimiento muscular. Para Nadal, prescindir de la carne no supuso una desventaja, ya que encontró fuentes equivalentes en el pescado, los huevos y las legumbres. "Cada día son más los estudios que hablan de los beneficios de sustituir la proteína animal por la vegetal", apuntaba Rodríguez.

Los beneficios de esta elección se reflejaban en su resistencia en pista. Nadal fue capaz de soportar partidos de más de cinco horas en torneos como Roland Garros. Su capacidad de recuperación después de esfuerzos extremos se explicaba, en parte, por la dieta que mantuvo durante años.

Rafa Nadal ha vuelto a demostrar que el éxito no solo se construye en la pista, sino también en decisiones invisibles como la alimentación. Su ejemplo revela que incluso los hábitos más comunes pueden replantearse si el objetivo es alcanzar la excelencia. Y deja abierta una reflexión inevitable: ¿cuántos deportistas actuales estarían dispuestos a renunciar a lo cotidiano para convertirse en leyenda?

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