Retenciones de más de 2 kilómetros en la AP-7 por unas obras
La mañana de este jueves ha vuelto a poner a prueba la paciencia de miles de conductores. Un nuevo episodio de circulación densa ha complicado considerablemente la movilidad en una de las arterias principales de la red viaria.
Muchos usuarios se vieron atrapados en una larga cola de vehículos que avanzaba con extrema lentitud. La incertidumbre inicial sobre el motivo del colapso generó el nerviosismo habitual en estas situaciones cotidianas.
El foco de la congestión se ha situado en la autopista AP-7, un eje vital para el transporte en Cataluña. Concretamente, el tramo afectado se ha localizado a la altura del municipio de Mollet del Vallès, en la comarca del Vallès Oriental.
El Servei Català de Trànsit (SCT) confirmó la incidencia a través de sus canales informativos poco antes de las once de la mañana. Las retenciones, que han llegado a alcanzar casi los dos kilómetros de longitud, se produjeron en sentido norte, en dirección a la provincia de Girona.
Unas obras como detonante del caos circulatorio
El origen de este nuevo colapso matutino no ha sido un accidente, sino unas obras programadas en la calzada. Estos trabajos de mantenimiento, aunque imprescindibles para garantizar la seguridad y el buen estado de la vía, obligaron a reducir el espacio disponible para la circulación.
La supresión de uno de los carriles provocó un inevitable efecto embudo que ralentizó drásticamente el flujo de vehículos. El constante goteo de coches y camiones se fue acumulando hasta formar la extensa cola que ha marcado la jornada.
🔴⛏ Unes #obres a l'AP-7 a Mollet del Vallès provoquen aturades de gairebé 2 km en sentit nord (Girona)#SCT pic.twitter.com/pnvyYpEhoQ
— Trànsit (@transit) September 18, 2025
Las imágenes difundidas por las cámaras de control de tráfico eran elocuentes y mostraban una serpiente de vehículos avanzando a paso lento. La situación se ha visto agravada por tratarse de un jueves laborable, un día con una alta densidad de desplazamientos tanto de vehículos particulares como de transporte profesional de mercancías. Este tipo de incidencias evidencia la sensibilidad de la autopista ante cualquier alteración de su capacidad habitual.
La AP-7 un eje viario bajo una presión constante
Este suceso en Mollet del Vallès no es un hecho aislado, sino un reflejo de la realidad diaria en la AP-7. Desde la liberalización de los peajes, esta autopista ha experimentado un incremento exponencial en su volumen de tráfico.
Se ha consolidado como la columna vertebral que canaliza la mayor parte de la movilidad a lo largo del corredor mediterráneo. Esta elevada demanda la convierte en un punto extremadamente vulnerable, donde cualquier mínima incidencia tiene consecuencias magnificadas.
Una avería, un accidente leve o, como en esta ocasión, unas obras, son suficientes para desatar retenciones kilométricas en cuestión de minutos. La fuerte dependencia de esta infraestructura para la economía y la vida cotidiana de miles de ciudadanos la sitúa permanentemente en el centro del debate. Los conductores habituales de esta vía han normalizado los atascos como parte de su rutina de desplazamiento.