Las grandes tragedias que marcaron la vida de Robert Redford: la muerte de 2 hijos
Hollywood se viste de luto este martes tras confirmarse el fallecimiento de Robert Redford a los 89 años, una noticia que ha provocado conmoción mundial. El actor, que permanecía retirado de la gran pantalla, ha dejado tras de sí un legado imborrable y una biografía marcada por luces y sombras.
El intérprete que enamoró a millones con su magnetismo personal y sus inolvidables películas también cargó con dos tragedias familiares que jamás pudo superar. Hoy, mientras la industria recuerda su enorme contribución al cine, muchos se preguntan: ¿cómo logró seguir adelante tras los golpes más duros de su vida?
Fallece Robert Redford a los 89 años y el mundo recuerda su legado
La muerte de Robert Redford, confirmada hoy a los 89 años, ha causado un impacto inmediato en la comunidad artística y entre sus seguidores en todo el planeta. Aunque llevaba cinco años alejado de los focos, su figura seguía siendo símbolo de cine clásico, elegancia y compromiso social.
Lo que se sabe hasta ahora es que el actor pasó sus últimos días en compañía de su esposa, la pintora alemana Sibylle Szaggars. Con ella, contrajo matrimonio en Hamburgo en 2009 tras más de una década de convivencia. Retirado oficialmente desde Avengers: Endgame (2019), dedicaba su tiempo a su familia y al Festival de Sundance, una plataforma para jóvenes cineastas independientes.
Su vida, sin embargo, estuvo marcada por una historia de superación y talento. Nacido en Santa Mónica en 1936, hijo de un lechero y una ama de casa, Redford creció en un ambiente humilde. Su juventud no fue fácil: bordeó la delincuencia hasta que el arte le abrió un camino inesperado.
Tras la pérdida de su madre por cáncer cuando él tenía 18 años, emprendió un viaje por Europa que lo llevó por países como París, Roma y España. En nuestro país vivió experiencias bohemias, pintando cuadros para sobrevivir, antes de iniciar en Estados Unidos la carrera que lo convertiría en leyenda.
En 1958 se casó con Lola Van Wagenen, con quien tuvo cuatro hijos, compartió veintisiete años de matrimonio, y cuando comenzó a cimentar su meteórico ascenso en Hollywood. Películas como Descalzos por el parque, El golpe o Memorias de África lo consagraron como uno de los grandes iconos de la gran pantalla. No obstante, en su faceta más íntima se enfrentó a pérdidas irreparables que marcaron su destino.
Las dos grandes tragedias que marcaron a Robert Redford
Detrás del brillo del estrellato, Redford tuvo que aprender a convivir con el dolor. La primera tragedia llegó en 1959, cuando su primogénito, Scott, falleció con apenas cinco meses de vida debido a una muerte súbita. Él y Lola, recién casados, quedaron destrozados ante un golpe que condicionaría su relación.
Décadas más tarde, otro mazazo desestabilizó su vida. James, su hijo nacido en 1962, luchó durante años contra una enfermedad hepática que lo obligó a someterse a dos trasplantes. Pese a su fortaleza y a una brillante carrera como guionista y documentalista, murió en 2020 a los 58 años.
La vida también golpeó a su hija Shawna, quien vivió de cerca el asesinato de su pareja. Un trauma que derivó en un accidente de tráfico y en largos periodos de depresión. Aunque sobrevivió, las secuelas marcaron para siempre a toda la familia.
Estos episodios dolorosos quedaron ocultos tras la sonrisa del actor, que encontró refugio en el cine, el arte y la naturaleza. Su capacidad para transformar la tristeza en compromiso social y creatividad explica por qué su legado va más allá de la interpretación. Redford convirtió sus cicatrices en un motor para apoyar causas sociales y para abrir camino a nuevas generaciones de artistas en Sundance.
Robert Redford fue un gigante del cine, pero también un hombre atravesado por pérdidas que nunca pudo borrar. Su repentino fallecimiento a los 89 años ha devuelto a la memoria pública esas heridas invisibles que convivieron con sus triunfos. Hoy el mundo lo despide entre lágrimas y reconocimiento, preguntándose cómo logró mantener en pie su leyenda pese al peso de tantas tragedias.