Familia feliz disfrutando junta con fondo de playa y ciudad difuminado

Escapada Catalunya: La pequeña bahía de aguas turquesa que pasa desapercibida

Esta cala, situada en plena Costa Brava, esconde muchos rincones maravillosos

Los que conocen la  Costa Brava saben que no se trata solo de calas turísticas abarrotadas en agosto. En cada tramo se esconden rincones salvajes. Algunos rodeados de pinos que descienden hasta el mar y con aguas que cambian de azul intenso a turquesa según la luz del día. Desde Girona capital, basta poco más de una hora en coche para alcanzar playas de postal, ideales para una escapada corta sin salir de Catalunya.

Quienes han paseado por el centro medieval de  Tossa de Mar, han visto sus murallas y calles empedradas. También suelen preguntarse si más allá del casco histórico aún quedan lugares auténticos que no se han masificado. La respuesta está en una pequeña cala, accesible con paciencia y una dosis de energía.

Información básica y de interés

Llegar hasta la cala Futadera exige superar una prueba física. Desde la carretera de la costa que une Tossa de Mar con Lloret, se accede por un sendero que conduce a una larga escalera. Son nada menos que 300 escalones los que separan la carretera de la arena. El descenso no plantea problemas, pero el regreso bajo el sol veraniego obliga a dosificar fuerzas y llevar agua suficiente.

Vista de una torre de piedra con una bandera en la cima, ubicada en una fortaleza costera con un mar azul y varias embarcaciones, y una ciudad con edificios y colinas verdes al fondo.
Foto de Tossa de Mar | Google Maps, manuela freitas

La cala no dispone de chiringuitos ni servicios, lo que significa que es recomendable llevar provisiones básicas. Tampoco hay socorristas, por lo que la seguridad depende de cada visitante. Los mejores momentos para acudir son las primeras horas de la mañana o a partir de las 17.00h. En estos momentos, luz tiñe el agua de un azul más profundo y la afluencia se reduce.

Una bajada importante

Quien decide bajar hasta aquí lo hace buscando calma. La cala, de tamaño reducido, rara vez se llena del todo gracias a la dificultad del acceso. Por eso resulta ideal para parejas o grupos pequeños que buscan un baño tranquilo. Una pregunta habitual es si conviene llevar sombrilla. La respuesta es sí, porque el sol pega fuerte y la sombra natural es escasa.

Además, este enclave resulta perfecto para practicar snorkel. La transparencia del agua permite observar peces de colores y formaciones rocosas muy cerca de la orilla.  Para quienes viajan en familia, conviene valorar la bajada: ¿es recomendable con niños pequeños o carritos? La realidad es que solo resulta práctico para mayores con cierta autonomía.

Cambios importantes a partir de ahora

Las previsiones municipales apuntan a un aumento del flujo de viajeros en julio y agosto de 2025, especialmente en Tossa de Mar. Esto significa que calas como esta, tradicionalmente discretas, podrían empezar a recibir más curiosos. El consistorio estudia reforzar la señalización y habilitar aparcamientos cercanos para evitar estacionamientos indebidos en la carretera.

Estos cambios pueden mejorar la experiencia, pero también introducir más visitantes. Por ello, si lo que se busca es soledad, conviene optar por junio o septiembre, meses de menor demanda. En esas fechas el agua conserva aún una temperatura agradable y las tardes son más tranquilas.