El príncipe Harry, conocido por su dedicación a causas benéficas, se encuentra en el ojo del huracán tras ser acusado de "acoso e intimidación a gran escala" por Sophie Chandauka, presidenta de Sentebale, la organización que él mismo cofundó en 2006 para apoyar a niños afectados por el VIH en África.
Lo ocurrido
La controversia estalló cuando Harry y el príncipe Seeiso de Lesoto, cofundadores de Sentebale, anunciaron su renuncia como patrones de la organización. Esta decisión se produjo en medio de disputas internas con Chandauka, quien asumió la presidencia en 2023. Según informes, las tensiones surgieron debido a diferencias en la dirección y gestión de la fundación, especialmente en relación con la modernización y diversificación de las fuentes de ingresos.

Chandauka ha afirmado que el duque de Sussex autorizó la divulgación de información perjudicial sin informarla a ella ni al resto del equipo directivo, lo que, según ella, constituye un ejemplo de "acoso e intimidación a gran escala". Además, sostiene que Harry intentó forzar su salida de la organización mediante tácticas de presión y desprestigio.
Declaraciones oficiales y reacciones
Fuentes cercanas a los antiguos fideicomisarios y al príncipe Harry han calificado las acusaciones de Chandauka como infundadas, describiéndolas como una "maniobra publicitaria". Por su parte, Harry y el príncipe Seeiso expresaron su pesar por la ruptura, señalando que la relación con la presidenta se había vuelto "insostenible".
La Charity Commission del Reino Unido ha iniciado una investigación sobre la gobernanza de Sentebale para evaluar las acciones regulatorias apropiadas. Mientras tanto, Chandauka ha presentado una demanda en el Tribunal Superior contra la organización, alegando mala gestión y abuso de poder.
Este conflicto ha puesto en entredicho la reputación del príncipe Harry en el ámbito filantrópico y ha generado un debate sobre las dinámicas internas de las organizaciones benéficas lideradas por figuras públicas. La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de esta disputa, esperando que se resuelva de manera que permita a Sentebale continuar con su misión de apoyar a los niños vulnerables en África.
La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la fundación y el impacto que estas disputas internas pueden tener en su labor humanitaria. ¿Podrá Sentebale superar esta crisis y retomar su enfoque en ayudar a quienes más lo necesitan? ¿Afectará esta acusación a la positiva reputación mediática que se ha ganado el Príncipe Harry en los últimos años? Veremos.