En la Casa Real ocurren los mismos problemas que en todas las casas. Los miembros de la Familia Real también se separan, igual que en todas las familias. Los primeros fueron Elena de Borbón y Jaime de Marichalar y los siguientes fueron la Infanta Elena e Iñaki Urdangarin. Su condición de infantas jugó un punto a favor y el vínculo se pudo romper sin demasiados problemas.
Algo diferente paso con el Rey Felipe VI y la Reina Letizia. Es un secreto a voces que la relación no funciona y que hasta ahora han mantenido las apariencias por el bien de las hijas. Letizia es una plebeya, con orígenes republicanos, atea, de izquierdas y, durante mucho tiempo, el teatro ha valido la pena. Pero ya está.
Lo mismo ha sucedido con los padres y suegros de los actuales monárquicos. Los eméritos han tenido dos hijas y un hijo (algunos más preparados que otros) y ya hace años que separaron sus caminos. Son de sobra conocidas relaciones extramatrimoniales de Juan Carlos I: Corinna Larsen, Bárbara Rey... Sofía de Grecia no pasaba por las puertas, pero ahí seguía, pico y pala.

El amor (o las apariencias) de Sofía sigue intacto
Sofía sigue amando al emérito. Esto o que tiene muy bien aprendido en que consiste la institución que representó durante muchos años. Así ha quedado demostrado durante la entrega del XXXIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Ha tenido lugar en el Salón de Columnas del Palacio real De Madrid.
La emérita demostró que sigue siendo una pieza clave en la Familia Real. Tiene 86 años y apareció vestida de rojo, como Letizia. Llevaba un blazer de tweed con solapas y bolsillos frontales satinados y pantalón recto. No faltaron los complementos. La emérita escogió un collar de perlas de dos vueltas, pendientes a juego y un broche muy especial en la solapa de su americana. Se trata de una pieza con forma de racimo de uvas de amatistas montadas en oro que llevó el día de la pedida de mano de su hija a su nuera.
Luce el broche de su compromiso
Se trata de un imponente broche que lució en la parte izquierda de su pecho y que lleva en su joyero más de 50 años. El broche de compromiso de la Reina Sofía es una joya histórica con un significado especial. Este broche fue un regalo del Rey Juan Carlos I a Sofía de Grecia en 1961, en el momento de su compromiso matrimonial. La pieza no solo representa el amor entre los dos monarcas, sino que también simboliza la unión entre dos casas reales de Europa: la Casa de Borbón y la Familia Real Griega.
¿Cómo es? El broche está diseñado en forma de un lazo, elaborado en platino y decorado con brillantes. Este estilo de joyería era muy popular en la época y está relacionado con el simbolismo de la unión y la continuidad. La elección del diseño subraya la importancia del vínculo matrimonial y su elegancia encaja con el estilo clásico de la Reina Sofía.