Muchos lo recordaréis de la serie ‘Estació d’Enllaç’ o de ‘El Cor de la Ciutat’. Carles Sales fue una cara conocida de TV3 en los años 90 y 2000 aunque desde entonces prácticamente ha desaparecido.
Su papel de jefe de estación en ‘Estació d’Enllaç’ es posiblemente el más recordado.
Era Pere, un hombre serio y buena persona que tenía que lidiar con todos los problemas diarios en la estación. Casado en esa serie con Marta Angelat (actualmente en ‘Com si fos ahir’) tenía como mejor amigo al personaje interpretado por Josep Maria Pou.

En ‘El Cor de la Ciutat’ su papel era el de Fabra, un farmacéutico casado con Dora (Maria Elias). Una actriz que también ha desaparecido en los últimos años y con la que curiosamente coincidió en Poble Nou. Allí Maria Elias era Cristina, una mujer de familia bien. Bastante altiva y amante de Antoniu (Miquel Cors).
En esta última serie, Carles Sales tuvo un papel mucho menor, en concreto en tres capítulos. Ejercía de fiscal en el juicio que tuvo lugar contra Andreu (Alfred Lucchetti) por presuntamente haber asesinado a Ricard (Enric Arredondo). El bueno de Andreu era inocente pero había muchos indicios en su contra y el fiscal supo jugar bien sus cartas. A última hora y cuando ya parecía todo perdido, apareció el verdadero asesino.
Estació d'Enllaç, serie histórica de TV3 en los años noventa
"Estació d'Enllaç" es una serie mítica que se emitió en TV3 entre los años 1994 y 1999. Se consolidó como uno de los grandes éxitos de la televisión catalana en los años noventa. La telenovela es recordada con cariño por los espectadores y dejó huella como una serie que retrataba la vida cotidiana. Se trataban las relaciones humanas y los conflictos personales en una pequeña estación de tren.
La serie transcurría en una pequeña estación de tren, una ubicación simbólica que servía como punto de encuentro para personajes muy diversos. Allí se cruzaban las vidas de los trabajadores de la estación, los viajeros habituales y los que solo estaban de paso.
Los capítulos presentaban historias costumbristas que combinaban drama, humor y emoción, reflejando problemáticas reales y cercanas a la sociedad catalana de la época. La estación era el epicentro de tramas cotidianas en las que se abordaban temas como la amistad, el amor, las dificultades económicas, la convivencia generacional y los pequeños conflictos sociales.