En el fútbol moderno, los entrenadores no solo deben ganar. Deben convencer, construir, dejar una huella. Y hay uno en particular que, tras cerrar una etapa intensa, ha vuelto a colocarse en el radar de los grandes clubes europeos. Su nombre vuelve a circular en los despachos de una entidad histórica que busca un cambio de rumbo. Pero de momento, todo se mueve con máxima discreción.
La propuesta ya está en marcha. El club en cuestión busca un técnico con mentalidad ofensiva, buena gestión de vestuario, capacidad para formar jóvenes talentos… y experiencia en equipos con presión constante. Un perfil que encaje con la exigencia de una institución acostumbrada a competir por todo. Y hay un nombre que, más allá de la pausa que se ha tomado, encaja a la perfección con ese perfil.

Un legado corto, pero marcado
Xavi Hernández asumió el mando del FC Barcelona en uno de los momentos más delicados del club. Con una plantilla descompensada, una situación financiera límite y una afición dividida, el exjugador dio un paso al frente. Lo que vino después fue una reconstrucción acelerada, con resultados que sorprendieron incluso a los más escépticos.
En su primera temporada completa logró conquistar LaLiga con solvencia, devolviendo al equipo culé a lo más alto del campeonato nacional. También levantó la Supercopa de España y, aunque los resultados en Europa fueron irregulares, consolidó una identidad futbolística basada en la posesión, la presión alta y la apuesta por jugadores jóvenes.

Pero no fue una etapa exenta de dificultades. La eliminación temprana en Champions y la caída en la Europa League generaron dudas, y la temporada siguiente, marcada por altibajos y lesiones, erosionó el respaldo institucional. Xavi anunció su salida anticipada, alegando que el equipo necesitaba un nuevo impulso y que él mismo necesitaba parar. Una salida que dejó al vestuario tocado y a la afición dividida, pero también con reconocimiento hacia su valentía y compromiso.
Tiempo de pausa… o no
Desde entonces, Xavi ha mantenido un perfil bajo. No ha querido precipitar su regreso. Ha reiterado que su intención es descansar, recuperar fuerzas y analizar bien el siguiente paso. Pero también ha dejado claro que está abierto a retos estimulantes, con proyectos sólidos y ambiciosos. Y ahí es donde ha entrado en juego un histórico del continente.
Según fuentes cercanas, ya se han producido los primeros contactos. El club estaría dispuesto a adaptarse a sus exigencias, y se habla incluso de una lista de posibles fichajes que el técnico habría propuesto para moldear la plantilla a su estilo. Su nombre genera consenso, tanto por lo que representa como por su proyección.
Y aunque todavía no hay confirmación oficial, todo apunta a que, si acepta el desafío, Xavi Hernández podría convertirse en el próximo entrenador de la Juventus.
El equipo que ha puesto sus ojos en Xavi no atraviesa su mejor momento. Lejos de la gloria de años anteriores, acumula una temporada irregular: fuera de la Champions League, eliminado en la copa nacional y con una posición liguera que compromete su acceso a competiciones europeas. El juego ha perdido identidad, la afición exige cambios y la directiva busca un golpe de efecto. En este contexto de urgencia, necesitan un entrenador capaz de reconstruir desde la base, recuperar la competitividad y devolver la ambición. Y ahí es donde el nombre de Xavi Hernández ha ganado fuerza en silencio.