El fútbol asturiano vive un momento de reflexión profunda. El Sporting de Gijón, uno de los históricos del fútbol español, atraviesa una temporada decepcionante en Segunda División tras haber coqueteado con el ascenso la pasada campaña. En ese contexto de cierta desilusión, una figura querida por la afición rojiblanca ha vuelto a escena: Marcelino García Toral. El actual entrenador del Villarreal no ha cerrado la puerta a un regreso al banquillo de El Molinón, aunque ha dejado clara su única condición.
Durante la presentación del Congreso Futbolfy en Villaviciosa, evento que reunirá el próximo 24 de junio a personalidades como Rubén Albés, Mateu Alemany o el chef Quique Dacosta, Marcelino ofreció su visión sobre el presente del Sporting. “No estoy preocupado por el descenso, porque no creo que el equipo tenga ese problema, pero sí me genera desilusión. Uno siempre quiere ver al Sporting arriba, como el año pasado, peleando por algo más”, reconoció el técnico asturiano.

La falta de contundencia en momentos decisivos ha sido, a su juicio, uno de los grandes males del equipo esta temporada: “Vi varios encuentros y en muchos se generaron ocasiones para ganar, pero el equipo no fue resolutivo. Especialmente en los tramos finales, faltó ser más determinante en ambas áreas”.
Su etapa anterior en el Sporting: datos y legado
Marcelino guarda un vínculo especial con el Sporting. No solo nació en la ciudad, sino que dirigió al filial entre 2001 y 2003, y al primer equipo durante dos temporadas (2003-2005). En ese periodo, dejó un balance de 35 victorias, 22 empates y 29 derrotas en 86 partidos oficiales, con un total de 100 goles a favor y 82 en contra, según los datos aportados por el club. Eso le permitió sumar 127 puntos, con una media de 1,48 puntos por partido.
Aunque no logró el ascenso a Primera División, su estilo de juego ofensivo, su carisma y su identificación con el club le ganaron el respeto de la afición. Y del espectro futbolístico nacional.
“Solo volvería si hay garantías de éxito”
Preguntado sobre un posible regreso, Marcelino fue tajante: “Solo volvería si tuviera la plena seguridad de que el proyecto tiene posibilidades de éxito. No me perdonaría regresar y que las cosas no salieran bien”.
Ese éxito, sin embargo, va más allá de la ilusión. Para él, el club debe hacer una revisión profunda sobre sus objetivos y su estructura real: “Muchas veces la euforia nos lleva a perder de vista la realidad. Desde hace tiempo vengo diciendo que el equipo no tiene una estructura suficientemente sólida para luchar por subir de categoría”.
El entrenador también dedicó palabras al estado del fútbol asturiano en general. Aunque elogió la trayectoria de técnicos como Luis Enrique, lamentó la inestabilidad en clubes como Sporting y Oviedo: “Eso ha provocado que muchos talentos jóvenes se vayan fuera. Es una pena que no podamos retenerlos. Ojalá podamos volver a ver a nuestros dos grandes equipos en Primera, como en mis tiempos de jugador”.
Respecto a su futuro, no descarta retirarse en unos años: “No me imagino entrenando con 70, aunque aún me quedan años. A veces pienso en la jubilación, pero también creo que me aburriría sin fútbol”. Y en cuanto a una hipotética llamada de la selección española, Marcelino lo tiene claro: “Creo que esas oportunidades llegan o pasan de largo. Ahora mismo estoy muy feliz en el Villarreal”.